Una breve revisión del tema a propósito de
varios casos observados
Introducción
La sintomatología es variada, pero bastante específica del cuadro, y se presenta por lo común entre 24 y 48 horas después de la exposición. Se inicia con eritema duradero, que puede ir de moderado a severo, con frecuencia en forma de lesiones lineares a manera de vetas y a veces, complicado con la presencia de vesículas y/o ampollas en ocasiones intensas, pero es necesario aclarar que no es una quemadura solar, sino una reacción fototóxica. A las lesiones anteriores, se suma edema de la piel, descamación e hiperpigmentación postinflamatoria secuencial. El prurito suele estar ausente o puede presentarse con leve intensidad cuando se presenta cicatrización y descamación.
La fitofotodermatosis (phyton: planta; phōs: luz) engloba una reacción inflamatoria cutánea, una forma de dermatitis de contacto ante el roce con diversos productos químicos, como son las furocumarinas y los psoralenos que podemos encontrar en variados productos, tipo plantas o frutas, y esto, complementándolo con lo que conocemos como fitofotodermatitis.
Etiología
El contacto con sustancias fotosensibilizantes que se encuentran en ciertas plantas o frutos, complementado con la exposición a la luz del sol, tiene como consecuencia una reacción fototóxica cutánea, provocando, como resultado, reacciones cutáneas con inflamación, edema, ampollas y otras manifestaciones secuenciales.
Sabemos que las fotodermatitis se producen cuando la piel queda expuesta al contacto con psoralenos u otras furocumarinas y, subsecuentemente, se exponen a la luz UV. Estas sustancias se las encuentra generalmente en plantas como las ya citadas anteriormente, y con mucha menor frecuencia en otras formas, pero con el mismo fondo, es decir, sustancias fotosensibilizantes que generalmente se las encuentra en semillas, flores o en los tallos de diversas plantas, por lo común, pertenecientes al género Rutaceae, como son el limón, la lima o la toronja y otras más como el apio, chirivía, etc..
Cuadro Clínico
La sintomatología es variada, pero bastante específica del cuadro, y se presenta por lo común entre 24 y 48 horas después de la exposición. Se inicia con eritema duradero, que puede ir de moderado a severo, con frecuencia en forma de lesiones lineares a manera de vetas y a veces, complicado con la presencia de vesículas y/o ampollas en ocasiones intensas, pero es necesario aclarar que no es una quemadura solar, sino una reacción fototóxica. A las lesiones anteriores, se suma edema de la piel, descamación e hiperpigmentación postinflamatoria secuencial. El prurito suele estar ausente o puede presentarse con leve intensidad cuando se presenta cicatrización y descamación.
En resumen, podemos decir que los síntomas de la enfermedad son sensación de escozor y de quemadura solar, dolor y posteriormente prurito. Las lesiones agudas de la piel son eritema, edema, pseudopápulas, vesículas y ampollas y, posteriormente, hiperpigmentación que puede ser duradera.

Diagnóstico Diferencial
En algunas ocasiones, las fitofotodermatitis son confundidas con otros cuadros como dermatitis alérgica de contacto, celulitis o infecciones micóticas. En varias publicaciones se sugiere que el abuso físico o maltrato en los niños debe ser considerado en el diferencial, probablemente por las lesiones tipo hematomas que se pueden a veces observar en este cuadro.
Otros diagnósticos que pueden o deben ser considerados son los trastornos de la fotosensibilidad, como urticaria solar o porfiria, infecciones como tiñas o herpes simple, reacciones alérgicas inducidas por drogas como eritema multiforme, picaduras de medusas, quemaduras, impétigo, dermatosis ampollares, etc.
Tratamiento
En la forma aguda, fomentos con solución de Burrow o permanganato de potasio, corticoides tópicos u orales si los amerita el cuadro; antiinflamatorios y analgésicos; prevenir la enfermedad mediante la explicación de las causas al paciente, evitar la exposición solar por dos días posteriores a la exposición al agente causal y lavarse las manos inmediatamente después del contacto o exposición.
Conclusiones
La fitofotodermatosis constituye una entidad de observación relativamente frecuente en nuestro medio. Si bien en algunos casos su diagnóstico resulta sencillo, con frecuencia es atribuida de manera inmediata al contacto con limón. No obstante, se reconoce actualmente la existencia de múltiples agentes etiológicos que deben ser considerados, así como la importancia del tiempo de aparición posterior al contacto, y del tipo y la distribución de las lesiones cutáneas, para establecer un diagnóstico y un manejo adecuados.
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