Carcinoma escamocelular al descubierto
Artículo de investigación Centro Dermatológico Dr. Úraga | Vol 7 | Nº 3 2025

Carcinoma escamocelular al descubierto:
La rápida expansión del enemigo
José Alfredo Plata López,* Javier Alejandro Rosero Caiza,* Santiago Alberto
Palacios Álvarez,** Gabriela Karolina Zumárraga Pomasqui,*** Johanna Brito-
Luna,****Doménica Geannina Lara Mendoza*****



Cuadro Clínico

Masculino de 87 años de edad, acude al servicio de Dermatología por presentar lesión en piel cabelluda de 3 meses de evolución con sangrado ocasional que no cicatriza por completo y ha crecido. En el exámen físico se evidencia neoformación de aspecto crateriforme, ulcerada con costra serohemática central, de bordes sobreelevados y de un diámetro de 4 centímetros, ubicada en región parietal izquierda. 

Dermatoscópicamente se evidencia lesión no melanocítica que presenta ulceración central con masa de queratina, vasos en horquilla radiales, áreas circulares blanco-amarillentas.

Se decide realizar biopsia incisional para definir el tipo de carcinoma escamoso y grado de invasión, donde se reporta: proliferación asimétrica de células escamosas de citoplasma pálido y núcleos con cariomegalia, pleomórficos con abundante mitosis, que infiltran a dermis formando hebras y nidos, presencia de disqueratinocitos y nidos de necrosis, infiltración liquenoide linfohistocitaria en dermis subyacente y peritumoral.

El carcinoma escamocelular (CEC) se caracteriza por lesiones tumorales friables, de rápido crecimiento y con tendencia al sangrado. Suelen aparecer en áreas de piel dañadas o con lesiones precancerosas, como la queratosis actínica, que se relaciona con la exposición prolongada a radiación UVB y UVA..

El CEC puede ser in situ, limitado a la epidermis, o invasor, afectando la dermis y los tejidos subyacentes. Aunque tiene una alta tasa de recuperación, hasta el 5% de los casos pueden metastatizar, afectando principalmente las cadenas ganglionares retroauricular y submaxilar.

Para controlar el CEC, es crucial identificar y tratar a los pacientes de riesgo a tiempo. La metástasis en los linfonodos regionales es el principal factor de mal pronóstico, con predictores importantes como la invasión perineural y vascular. La resección y el estudio histológico del linfonodo centinela (LNC) ayudan a mejorar el control de la enfermedad y disminuir la morbilidad quirúrgica.

 Bibliografía

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