Atrofodermia vermiculada
Artículo de investigación Centro Dermatológico Dr. Úraga | Vol 7 | Nº 3 2025

Atrofodermia vermiculada:
Reporte de tres pacientes pediátricos
Dra. Paulina Dassum*, Dra. Cristina Pazmiño*, Dra. Belen Cerda**


Caso 1

Paciente masculino de 7 años, sin antecedentes personales ni familiares de importancia, que presenta un cuadro de 3 años de evolución caracterizado por pápulas que al involucionar, dejaron cicatrices atróficas localizadas en ambas mejillas, con distribución simétrica y bilateral (imágenes 1 y 2). 

En la dermatoscopia se observan muy pequeñas cicatrices atróficas redondeadas, de color similar al de la piel circundante, situadas en áreas foliculares. Varias de ellas se agrupan conformando un patrón en “panal de abeja” (imagen 3).

Caso 2

Paciente femenina de 6 años, sin antecedentes patológicos personales ni familiares de importancia. Consulta por la presencia de lesiones puntiformes atróficas localizadas en la mejilla, que aparecen de manera espontánea en la región malar derecha, con aproximadamente 2 años de evolución (imagen 4).

Las lesiones son asintomáticas, no se asocian a eritema, prurito ni dolor, y la paciente no refiere traumatismos, infecciones cutáneas previas ni acné.

En el examen físico se observan múltiples depresiones atróficas pequeñas, de bordes bien delimitados y superficie de color similar a la piel circundante, localizadas en áreas foliculares. Las cicatrices se distribuyen de manera agrupada, dando un patrón reticulado.

Caso 3

Paciente femenina de 8 años, sin antecedentes patológicos personales ni familiares de importancia. Consulta por un cuadro de 3 años de evolución caracterizado por la aparición progresiva de pequeñas lesiones atróficas en ambas mejillas, de inicio espontáneo y sin síntomas acompañantes como dolor, prurito o eritema.

Al examen físico se evidencian múltiples depresiones atróficas pequeñas, de bordes bien definidos y color similar al de la piel circundante, localizadas principalmente en región malar, con distribución bilateral y simétrica. Las lesiones se agrupan en áreas foliculares, conformando un patrón reticulado (imágenes 5 y 6).

 

Discusión

La atrofodermia vermiculata (AV) es una dermatosis folicular, benigna e infrecuente que fue descrita por primera vez en 1894 por Unna con el nombre de acné uleritematoso, y desde esta fecha, esta condición ha sido mencionada con diferentes sinonimias7: foliculitis uleritematosa reticulada, acné vermoulante, folliculitis atrófica reticulada simétrica. Actualmente, se describe la AV como una variante de la queratosis pilaris atrófica. Las otras dos variantes son la queratosis folicular espinulosa decalvante y la queratosis pilar atrófica facial. Este grupo heterogéneo de genodermatosis se caracteriza por hiperqueratosis folicular seguida de atrofia cutánea progresiva, compartiendo un mismo origen patogénico, la obstrucción del infundíbulo folicular con un tapón de queratina, que conduce a inflamación crónica, daño en la unidad pilosebácea y posterior atrofia dérmica. Diferencias en la ubicación, el grado de atrofia y el modo de herencia distinguen a las tres entidades.

La AV es una dermatosis pediátrica que se manifiesta inicialmente con eritema facial focal donde pápulas queratósicas foliculares progresan lentamente hasta atrofiarse y generar cicatrices con un patrón reticular o “en panal”, afectando las mejillas de forma simétrica. Sin embargo, las lesiones pueden extenderse a la frente y las áreas preauriculares. También se han reportado casos de formas unilaterales, como casos atípicos con presentación en miembros inferiores. Los tres casos presentados coinciden con un inicio de presentación gradual en pacientes pediátricos, mostrando cicatrices en áreas de mejillas muy sutiles.

La mayoría de casos son esporádicos; sin embargo, se han reportado casos familiares, evidenciando una forma de herencia autosómica dominante. Además, la AV ha sido descrita como parte de las manifestaciones cutáneas en el síndrome de Bazex-Dupre-Christol y el síndrome de Romo8; ambos conocidos por la propensión a desarrollar carcinomas basocelulares a temprana edad. La AV también ha sido asociada a otras anormalidades congénitas de tipo cardiacas, cataratas, discapacidad intelectual. Los pacientes descritos del centro, ninguno poseía familiares con la misma afección ni se encontraron las asociaciones mencionadas.

El diagnóstico es clínico; nos podemos apoyar en la dermatoscopia, donde observaremos una magnificación de las cicatrices; presentándose con formas ovaladas, lineales o estrelladas, generalmente perifoliculares. En nuestro caso, la presencia progresiva de cicatrices atróficas con patrón reticulado y distribución simétrica, junto con los hallazgos dermatoscópicos, permitieron orientar el diagnóstico hacia atrofodermia vermiculata sin necesidad de realizar una biopsia cutánea.

Los pacientes con esta enfermedad suelen verse afectados psicológicamente por las evidentes lesiones faciales, sobre todo cuando adoptan formas extendidas y, por lo tanto, se ven obligados a buscar un tratamiento cosméticamente eficaz. No existen modalidades terapéuticas curativas2; se ha intentado el tratamiento paliativo con esteroides tópicos, cremas de tretinoína y retinoides sistémicos y, cuando la condición se ha estabilizado, se indica el uso de láser (dióxido de carbono, láseres de colorante pulsado y láser de granate de erbio, itrio y aluminio), crioterapia, dermoabrasión.

Podemos concluir que la atrofodermia vermiculata es una afección pediátrica infrecuente, con casos esporádicos y algunos de origen hereditario, manifestándose con pequeñas cicatrices atróficas en mejillas. Los tres casos descritos comparten un cuadro clínico típico, lo que permitió una sospecha diagnóstica precoz. Es importante identificar esta patología y sus asociaciones con diferentes síndromes, los cuales requieren de enfoques terapéuticos distintos y multidisciplinarios.

 Bibliografía

 1. Brindha J. ATROPHODERMA VERMICULATUM: A RARE CASE WITH ISOLATED PRESENTATION.

 2. Lee YC, Son SJ, Han TY, Lee JH. A Case of Atrophoderma Vermiculatum Showing a Good Response to Topical Tretinoin. Ann Dermatol [Internet]. 2017 Feb 1 [cited 2025 Jul 13];30(1):116. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5762467/

 3. Rebecca B. Continuing MediCal eduCation Atrophoderma Vermiculatum: A Case Report and Review of the Literature on Keratosis Pilaris Atrophicans. 2009;83:83.

 4. Chauhan P, Daroach M. Dermoscopic Features of Atrophoderma Vermiculatum; Differentiation from its Clinical Look Alike. Indian Dermatol Online J [Internet]. 2023 Sep 1 [cited 2025 Jul 13];14(5):748. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10506833/.

 5. Bhoyrul B, Jones H, Blackford S. Extensive unilateral atrophoderma vermiculatum associated with ipsilateral congenital cataract. Clin Exp Dermatol [Internet]. 2016 Mar 1 [cited 2025 Jul 13];41(2):159–61. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26179135/.

 6.Inchara Y, Rajalakshmi T, Augustine M. A Case of Bilateral Scarring of the Cheeks in a Child. J Cutan Aesthet Surg [Internet]. 2010 [cited 2025 Jul 13];3(3):184. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3047740/